domingo, 19 de octubre de 2008

Austria - Österreich

Pequeña escapada a Austria en enero (25-29). 4 días increíbles, desde Viena hasta Innsbruck, volviendo hacia Krems por toda la provincia de Salzkammergut, viendo todos los pueblos de lagos de la zona; con poca nieve, pero la justa para darle encanto.

Viena, la capital, la vimos en muy pocas horas y casi a oscuras. Pero me pareció muy bonito; arte por todas las esquinas. Me sorprendió el ayuntamiento, que tenía más pinta de catedral; el palacio de Sisi y el palacio de la música, con la clave de Sol.

El segundo día emprendimos hacia Innsbruck, al este del país. A mitad de camino paramos en Mondsee, un área de servicio donde realmente merece la pena parar, y mirar.


Innsbruck es un pueblo muy bonito del Tirol. Las casas de la parte antigua, todas diferentes y muy pintorescas, hacían un conjunto precioso. No es muy grande y puede hacerse a pie fácilmente y disfrutar de las calles, de las casas, de la gente y de la tranquilidad que transmite, pero sin caer en lo aburrido, ya que es un pueblo dinámico; ofrece diferentes alternativas de ocio, tiendas, fiesta casi a diario, etc.


De Innsbruck pasamos a Salzburg; donde se rodó parte de "Sonrisas y lágrimas" (The Sound of Music). Es una pequeña ciudad que también puede hacerse a pie, y realmente merece la pena callejear. Aquí nació Mozart, y pueden visitarse la casa donde nació y en la que vivió; aparte de los diferentes palacios que reinan la ciudad, donde se rodó el musical "The Sound of Music"y su parte antigua, de estilo barroco, que está considerada "Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO. Y la verdad es que merece la pena; son calles de piedra, con casas también muy pintorescas; las tiendas y sus rótulos no rompen la imagen de la ciudad y se puede disfrutar de sus tiendas de Navidad durante todo el año.

Salimos de Salzburg, habiendo hecho noche aquí, hacia Krems, pasando por diferentes pueblos de lagos. El primero que vimos fue Fuschl am See, con las casas ubicadas casi a orillas del lago, rodeando una pequeña parte de éste. El resto, montaña.

De aquí pasamos a St. Gilgen, a orillas del río Wolfgang. Muy del estilo de Fuschl. Pintoresco y demasiado tranquilo para mi gusto, apenas vimos gente. Pero la verdad es que merece la pena pasar por allí para disfrutar del lago, de sus patos y las montañas.

Nos dirigimos a Bad Ischl. Algo más grande y dinámico que los dos anteriores, e igual de bonito; sólo que esta vez no dominaba tanto el encanto del lago como el de sus calles.






























Me quedo con Hallstatt; un pueblo precioso rodeado de montaña. La entrada está en cuesta, y las casas se alinean con el lago. Las vistas desde arriba son increíbles y, desde aquí se sacan las mejores fotos.















Es un pueblo muy pequeño, transmite muchísima tranquilidad, pero tiene mucha "vidilla" dentro de lo que cabe y la gente es muy agradable. Cada rincón de este pueblo esconde algo. Un algo que te hace sentir lleno cuando estás allí; la montaña nevada reflejada en el lago, como una auténtica postal; las casas a orillas del lago; la plaza del pueblo, la esencia del lugar...

Nos encantó. Nos quedábamos embobados mirando, disfrutando del paisaje; cuando fuimos no había mucha nieve, pero debe de ser precioso cuando está nevado.

Desde aquí fuimos a Gmunden. Quizás fuese el que menos me gustó, pero aun así era bonito. Había muchísimos patos y cisnes, limpísimos (quizá es que no esté acostumbrada a ello, teniendo encuenta los de mi ciudad...). Es un pueblo, como todos, para callejear.

Terminamos nuestra pequeña aventura en Krems, donde estaba Esti de erasmus. Así que, desde aquí, muchas gracias!

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